El injerto o microinjerto capilar consiste en extraer los folículos pilosos de la zona donante e introducirlos en la zona receptora. Hablamos de la técnica FUE, o Follicular Unit Extraction, Dicho así, parece un proceso fácil, pero requiere de métodos muy cuidadosos y exactos. Para llevar a cabo esta intervención pueden emplearse distintas técnicas; la manual o la asistida mediante un robot.

 

Cómo funciona el injerto manual y el injerto capilar con robot

El injerto capilar manual de la técnica FUE consiste en un procedimiento quirúrgico de entre 3 a 8 horas de duración, dependiendo de cada caso, y se divide en cuatro fases principales. La primera de ellas es la extracción de los folículos pilosos, para después organizarlos en la segunda fase. Por último, la tercera y cuarta fase constan de la apertura de los canales en la zona receptora y la introducción de los injertos.

 

 

Por otra parte, el injerto capilar con robot cuenta siempre con el soporte de un médico mientras va haciendo su trabajo. En este caso, el robot va escaneando centenares de imágenes del cuero cabelludo del paciente por segundo. De este modo, si el paciente se mueve, el robot es capaz de calibrar su posición para seguir haciendo el trabajo de una forma milimétrica. Gracias a estar diseñado específicamente para tratamientos capilares, el robot escoge los folículos pilosos adecuados gracias a las imágenes escaneadas, y de una forma rápida los extrae para volver a introducirlos en la zona receptora.

 

La cirugía en el injerto capilar con robot

El trabajo conjunto entre el robot y el médico cirujano especializado en injertos capilares conlleva una serie de ventajas como el hecho de disminuir la duración de la intervención, conseguir una mayor supervivencia del folículo y trabajar con unas incisiones seguras.

Gracias a la tecnología y a las imágenes que escanea el robot durante toda la intervención, la duración de la cirugía se reduce significativamente. Precisamente son estas imágenes las que permiten medir al robot la densidad de la zona donante y conocer qué folículos contienen más cabellos con tal de extraer según la necesidad de más o menos números de pelos.

Otra de las ventajas gracias al escáner es que, al conocer de antemano el estado de estos folículos, no se desperdicia ninguno y todos son aptos a la hora de hacer el trasplante capilar en la zona receptora. Además, en las imágenes captadas por el robot también se sabe el ángulo exacto y preciso así como la profundidad a la que se encuentra el folículo para poder extraer e injertar de forma óptima.

 

Un resultado sin cicatrices visibles

La técnica FUE, a diferencia de otras técnicas como la FUSS o la banda de la tira, no suele dejar cicatrices visibles, si no simplemente pequeñas marcas que desaparecen al dejar crecer un poco el cabello. Sin embargo, llevando a cabo esta técnica mediante el robot, estas marcas se reducen aún más gracias a los cortes necesarios y precisos con los que trabaja esta tecnología.

La técnica FUE mediante el robot es apta para la mayoría de los pacientes. De hecho, el 90% de pacientes que padecen alopecia androgénica pueden someterse a un trasplante capilar con esta tecnología. Sin embargo, la última palabra siempre la tiene el médico especialista en medicina capilar. Es necesario conocer bien el tipo de alopecia y sus causas para dar con el tratamiento óptimo para cada paciente.

 

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